martes, 18 de diciembre de 2007

De los prejuicios y otras necedades


Vivimos en una sociedad anclada en los prejuicios. Una sociedad donde la apariencia y la imagen son sustanciales para poder desarrollarse socialmente, si la apariencia personal es contraria a los cánones establecidos, estamos destinados a la exclusión sistematica y por ende al olvido. Es una realidad, los prejuicios frente a la vestir, actuar o solamente al hablar están a la orden día. Para poder estar en medio de una sociedad esquemática y rígida hay que someterse a las reglas del juego, vestirse con ropa de marca, bajarse de un automóvil ultimo modelo y utilizar móviles con tecnología de punta. Si no se hace, no eres persona, no eres un ser humano que sintetiza las posiblidades del conocimiento, porque su apariencia no es la mejor. Hay que tener y no ser, así no se tenga talento y conocimiento, porque eso es lo que menos importa en una sociedad donde las condiciones están ligadas a la simple imagen, esta ultima cuenta mas.

A finales de la década del sesenta y mediados de los setentas se desarrollo un movimiento que desacrazaliba las posturas convencionales de la sociedad: el hipismo, pero paulatinamente ese movimiento sospechosamente fue desapareciendo y hoy en pleno siglo veintiuno eso es historia, muchos de los pertenecieron a el, hoy son parte del sistema que los excluyo por mucho años, pero por fortuna aun queda parte de su filosofía de paz y amor para todos. Hoy, todos y cada uno de los pregonaron dicha filosofía son parte del statu quo, precisamente porque no pueden deambular en un mundo signado por la apariencia del buen vestir y la marca publicitaria y tienen que conformarse con la simple nostalgia del paraíso perdido. Esta es una sociedad donde la exclusión de las minorías raciales, sexuales y de genero están tamizadas por una aparente aceptación. Hoy los negros, los indígenas, los homosexuales y las mujeres han asumido roles importantes en todas las esferas del arte, la cultura y la política es cierto, pero hay que ver todo el esfuerzo y sacrificio que debieron asumir para que eso se lograra, sin embargo y como se menciono anteriormente la exclusión de una vida digna para muchos todavía persiste pero sujeta a ciertos parámetros de orden social, indicadores de una aparente aceptación.

Lo que si es cierto, es que uno es por lo que tiene y no por lo que es, a no ser que igualmente sea simple apariencia, ese es otro síntoma de nuestros tiempos. Muchos de los que asumen roles políticos y culturales muestran talento, conocimiento y sabiduría, pero, hay ver como lograron esos propósitos sin generar ninguna clase de sospecha de lo que realmente son. En síntesis no hay que creer en todo lo que se ve, porque como bien lo decía con erudición Saint Exupery en su libro El Principito, lo esencial es invisible a los ojos.

1 comentario:

katty dijo...

Hola con todo respeto a finales de los 60... el hippismo, yo pienso que fue un movimiento bastante esclavista,demasiado diría YO!... No me gusta vivir de las apariencias, pero una cosa es ser libre y otra es el libertinaje, y el abuso de las drogas ya le quita el sentido a vivir en paz y amor ... a pasar a olvidar y vivir con nuestras mentes en otro mundo...LOL, Hay buenas ideologías, el problema es desarrollarlas; y que las personas entiendan la esencia o el fin, y no cojan las cosas por moda

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